La soldadura por láser es una de las técnicas más avanzadas y precisas en el mundo de la fabricación metálica. Su capacidad para unir materiales con alta velocidad, mínima deformación y una excelente calidad de acabado la ha convertido en la opción preferida en sectores como la automoción, la aeronáutica, la electrónica y la industria médica. Sin embargo, esta tecnología también requiere condiciones óptimas para funcionar correctamente, y ahí entra en juego un aspecto crucial: la refrigeración del equipo.
¿Qué es la soldadura por láser?
La soldadura por haz [o rayo] láser es un proceso de soldadura por fusión que utiliza la energía aportada por un haz láser para fundir y recristalizar el material o los materiales a unir, obteniéndose la correspondiente unión entre los elementos involucrados. En la soldadura láser comúnmente no existe aportación de ningún material externo. La soldadura se realiza por el calentamiento de la zona a soldar, y la posterior aplicación de presión entre estos puntos. De normal la soldadura láser se efectúa bajo la acción de un gas protector, que suelen ser helio o argón.
El láser de alta potencia utilizado para la soldadura se trata de un dispositivo que amplifica la radiación en una determinada longitud de onda y la emite como haz coherente, casi paralelo, el cual puede enfocarse para producir una cierta cantidad de energía capaz de fundir en material con el cual se está trabajando.
Tipos de refrigeración en la soldadura por láser
Para mantener el equipo a temperaturas seguras durante el proceso, es necesario un sistema de refrigeración eficaz. Existen principalmente dos tipos: refrigeración por aire y refrigeración por agua. No se trata de dos técnicas de soldadura diferentes, sino de dos formas de enfriar el láser para garantizar su rendimiento y durabilidad.
Equipos con refrigeración por aire
Estos sistemas utilizan ventiladores internos y disipadores térmicos para enfriar el láser mientras está en funcionamiento. Son más compactos, fáciles de mantener y no requieren instalaciones adicionales como depósitos o circuitos de agua.
Ventajas
– Menor coste inicial.
– Mayor facilidad de transporte e instalación.
– Ideal para trabajos ligeros o aplicaciones intermitentes.
Desventajas
– Menor capacidad de disipación térmica.
– Pueden calentarse más en sesiones de trabajo prolongadas.
– No recomendados para entornos industriales de alta exigencia.
Equipos con refrigeración por agua
Este sistema emplea un circuito cerrado de agua que circula alrededor del láser, extrayendo el calor de forma más eficaz. Es la opción preferida para trabajos intensivos, de larga duración o donde se requiere una potencia láser elevada.
Ventajas
– Mayor eficiencia térmica.
– Menor distorsión del material.
– Mantiene el láser en condiciones óptimas incluso durante un uso continuo.
– Prolonga la vida útil del equipo.
Desventajas
– Coste más elevado.
– Requiere un sistema de refrigeración independiente.
– Mantenimiento más complejo.
Seguridad en la soldadura por láser: imprescindible
La soldadura por láser, aunque altamente eficaz, implica riesgos importantes si no se toman las medidas de seguridad adecuadas. El haz láser puede provocar quemaduras, lesiones oculares graves e incluso incendios si no se controla correctamente.
Principales medidas de seguridad
– Protección ocular específica: Siempre usar gafas homologadas para la longitud de onda del láser.
– Cabinas, cortinas o barreras de protección: Aislar el entorno de trabajo evita la exposición accidental.
– Extracción de humos: La soldadura láser genera vapores y partículas tóxicas; una buena ventilación es obligatoria.
– EPIs adecuados: Ropa ignífuga, guantes resistentes al calor, protección facial y calzado de seguridad.
– Formación técnica del personal: Solo operarios cualificados deben manejar este tipo de equipos.
– Botones de parada de emergencia y enclavamientos: Sistemas esenciales para evitar accidentes en entornos industriales.
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